50 años de caminos rurales en México

Gobierno de Chiapas
Raúl Salas Rico. Perito profesional de Vías terrestres-Estudios y proyectos.

Si no existiera una red de la longitud actual y se estableciera la necesidad de construir, hoy en día el costo promedio para el país sería de 2 millones de pesos por kilómetro. Por lo tanto, para llegar a construir los 160 mil kilómetros que componen la red de caminos rurales, se tendrían que invertir 320 mil millones de pesos.

 

En 1967 se institucionalizó el procedimiento de construcción de caminos denominados vecinales y luego rurales utilizando los recursos más abundantes en la zona donde se ubicaban. A principios de los setenta aumentaron las tasas de desempleo y subempleo en el medio rural, al grado de que en el estado de Tlaxcala, por ejemplo, fueron invadidos los terrenos dedicados a la cría de toros. A mediados de 1972 habitantes de la sierra de Guerrero organizaron una marcha hacia la capital de la República en busca de ayuda para solucionar su apremiante situación.

Para hacer frente, al menos en parte, a esos problemas, el secretario de Obras Públicas en funciones giró instrucciones al personal de la Dirección General de Caminos de Mano de Obra para ofrecer a los tlaxcaltecas participar en la realización de obras para el desarrollo rural, y a los guerrerenses en la construcción de infraestructura carretera. Los interesados aceptaron. En pocos días comenzaron a laborar 2 mil jornaleros.

La Dirección General de Caminos de Mano de Obra había sido integrada en el mes de febrero de 1972, con Gustavo Welsh Castillo como director general, César González Viejo como jefe del Departamento de Construcción, Alfredo Villa Herrejón como jefe del Departamento de Estudios y Mariano Carreón Girón al frente del Departamento de Promoción.

Aún no terminaba su integración cuando el área de Planeación recibió la noticia de que el presupuesto se duplicaba. Entre otras consecuencias, la capacidad técnica de los centros de trabajo foráneos se reforzó y la capacitación se volvió una actividad cotidiana en todos los niveles.

El programa de construcción de caminos con el uso intensivo de mano de obra –primordialmente campesina– atrajo la atención de otras dependencias y entidades del país e internacionales. Fue un producto de exportación. Llegaron decenas de grupos de profesionistas extranjeros para conocerlo y funcionarios mexicanos acudieron a foros internacionales para exponer los logros. La publicidad dada al programa de caminos suscitó posiciones a favor y en contra.

En vista de lo anterior, se presenta aquí una evaluación del grado de cumplimiento de los objetivos del programa a lo largo de 50 años.

 

Puedes leer el artículo completo en la revista Vías Terrestres 49, disponible en el sitio web de la AMIVTAC o en el siguiente enlaceVT 49