Ante un escenario adverso, acciones concertadas

Entrevista a Arturo Jesús Palma Carro, director general de la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del Estado de Guerrero.

En la mayoría de los municipios del estado de Guerrero y del país no se cuenta con recursos económicos para la operación, principalmente el pago de la energía eléctrica. En cada uno de los procesos de producción de los ámbitos agrícola, pecuario, industrial y de servicios deberán establecerse medidas encaminadas al uso óptimo del agua, su saneamiento y reutilización, así como al cuidado de la flora y fauna durante su explotación. Esto permitirá un equilibrio sustentable en cada cuenca.

 

¿A qué atribuye que el estado de Guerrero esté en los últimos lugares en materia de servicio de agua potable y alcantarillado en el país?

El rezago en la cobertura de estos servicios se debe principalmente a dos elementos: los recursos han sido aplicados sin considerar su resultado global, en el sentido de que no ha existido una estrategia encaminada al incremento de la cobertura, sino que sólo se ha enfocado en mejorar los servicios que ya se están prestando y la rehabilitación recurrente por la falta de compromiso de los municipios para el cobro, mantenimiento y operación de los sistemas de agua potable. El otro factor relevante engloba el crecimiento poblacional y la disponibilidad de agua. En México, la disponibilidad media en 1950 era de 18,035 metros cúbicos por habitante al año; en 2014 pasó a 3,736, y para el año 2030 se espera que sea de 3,523 metros cúbicos.

De las siete regiones que conforman el estado de Guerrero, la Norte tiene una disponibilidad de 200 metros cúbicos por habitante al año, y las otras seis, un promedio de 10,126. Aun estando por arriba de la media, las condiciones topográficas del estado hacen realmente complicada la disponibilidad del agua; es por ello que una falta de estrategia para la aplicación de los recursos en años anteriores y la disponibilidad real del agua han limitado el incremento de la cobertura. Esto se pone de manifiesto con los datos reportados por la Conagua y el Inegi: al inicio del año 2010, en particular en el rubro de agua potable se presentaba una diferencia verdaderamente abismal: no sólo éramos el último lugar, sino que la diferencia con el penúltimo era de ocho puntos porcentuales. Lo anterior habla de una falta de estrategia y de gestión en el sector, puesto que de 2000 a 2010 sólo crecimos 1.1% en cobertura, al pasar de 60.9 a 62 por ciento.

¿Cómo enfrentan este problema las autoridades y la población?

De manera coordinada, el gobierno federal a través de la Conagua y el gobierno de Guerrero han implementado una cruzada para abatir el rezago en el servicio de agua potable; una de las políticas públicas prioritarias ha sido el incremento de las coberturas de agua potable y drenaje sanitario, lo cual ha permitido que durante la presente administración federal y lo que ha transcurrido de la estatal se hayan obtenido grandes resultados, como pasar de 69.8% en 2010 a 80.7% en 2015; esto significa una evolución sustancial de la cobertura, al grado de ser la entidad federativa con mayor crecimiento (cerca de 11 puntos porcentuales).

La aplicación de recursos se ha vuelto la parte más importante, ya que al ser escasos se debe hacer una selección estratégica de las localidades a beneficiar; para ello existe el Plan Hídrico Estatal con proyección al año 2040, en el cual se tienen consideradas las localidades que deberán ser atendidas cada año en función de su grado de marginación (cobertura de 0 a 20%, principalmente) y número de habitantes, y esto nos permite determinar el mayor impacto positivo posible.

Cada estado y municipio presenta necesidades de diferente índole; en algunos, el incremento de sus eficiencias física y comercial es el mayor reto; otros están preocupados por los estragos del cambio climático, que afecta las fuentes de abastecimiento y por ende a las grandes obras hidráulicas, como presas y acueductos, para poder garantizar el abasto de agua cada vez más costoso y complejo socialmente y que está llevando a buscar el líquido a distancias inimaginables o profundidades jamás pensadas. Todo esto nos mueve a meditar que debemos tener estrategias locales y regionales que permitan el uso sustentable del agua al incrementar las coberturas y sostenerlas.

Con la instauración del Plan Hídrico Estatal aspiramos a llegar en el año 2021 a una cobertura de agua potable de 90%. Esto dependerá en gran medida de los recursos que se asignen a este sector, por lo que se seleccionan estratégicamente aquellas localidades donde el incremento de cobertura causaría un mayor impacto.

¿Cuáles son las implicaciones del actual nivel de servicio en la salud pública?

El agua siempre ha sido un factor determinante en la salud pública, de allí la importancia de contar con sistemas de abastecimiento, conducción, almacenamiento y distribución que hagan posible el acceso seguro de las personas al vital líquido; esto permitirá reducir los riesgos de adquirir enfermedades de origen hídrico.

En  el  año  2004,  la  Organización  Mundial  de  la  Salud  señalaba  que  en  el  mundo morían 1.8 millones de personas cada año debido a enfermedades diarreicas (incluido el cólera), y que 90% de esas personas son niños menores de cinco años, principalmente procedentes de países en desarrollo.

Se estima que un 88% de las enfermedades diarreicas son producto de un abastecimiento de agua insalubre y de un saneamiento y una higiene deficientes. La mejora del abastecimiento de agua reduce entre 6 y 21% la morbilidad por diarrea, si se contabilizan las consecuencias graves.

Una de las acciones que han permitido mitigar el desarrollo de enfermedades de origen hídrico es la aplicación de hipoclorito de calcio, especialmente en localidades rurales de los 81 municipios que componen la entidad federativa. En 2015 Guerrero presentó una cobertura de 92.3% en desinfección de agua suministrada.

¿Qué se puede hacer para resolver la cobertura, en qué plazo y con qué tipo de recursos técnicos, económicos y de infraestructura?

La meta del gobierno estatal, siempre en coordinación con la Conagua, es que para el año 2021 Guerrero deje de tener el último lugar en materia de agua potable y esté situado en el lugar 24 de la clasificación nacional. Los recursos económicos requeridos para lograr esta meta son aproximadamente 700 millones de pesos anuales para crecer 1.1%; dicha inversión debe ser considerada como resultado de una combinación de recursos federales, estatales y municipales, lo cual es factible al existir leyes y normas que orientan el desarrollo de la infraestructura hacia este sector y a la población con carencias de este servicio.

Los recursos destinados al sector a través de la Conagua hasta 2016 reflejaban en promedio un crecimiento, y ello permitía a cada estado, al cierre de la administración federal, programar metas superiores a las ajustadas. Como resultado del recorte, el presupuesto de 2017 cayó 73% en relación con el de 2016, y esto repercutió negativamente en las coberturas y la sostenibilidad de las metas.

El estado tenía proyectado alcanzar 90% en su cobertura, pero por esta reducción y estimando que en el año 2018 imperen las condiciones actuales, la cobertura se alcanzaría tres años después de lo previsto, en 2021, que para este caso representa un atraso considerable. Sólo en cuanto a coberturas y en lo referente a la sostenibilidad de los servicios estaríamos en riesgo de un decremento; podrían citarse los grandes proyectos y obras hidráulicas en proceso cuya conclusión o arranque se postergaría. La situación nos obliga a ser más eficientes en la aplicación de los recursos y gestionar con intensidad su asignación, para poder cumplir con el derecho constitucional de acceso al agua en cantidad y calidad suficientes.

En lo que se refiere a infraestructura en las zonas urbanas, hoy en día tenemos las fuentes de abastecimiento seguras; lo que falta es hacer llegar el agua a las zonas marginadas de éstas mediante la ampliación de redes de distribución y conducción.

Es importante destacar que para tener un crecimiento sostenido de la cobertura se requiere la participación comprometida de los usuarios, con acciones de buen uso y cuidado del agua, así como la cultura de pago por la prestación de estos servicios para el mantenimiento y operación de los sistemas de agua y drenaje. Sin la participación de la sociedad se retrasaría el desarrollo del sector, por lo que se tienen consideradas acciones de cultura del agua encaminadas a ello.

¿Cuál es el impacto de los factores culturales, sociales y políticos en la gestión de los servicios que están a su cargo en Guerrero?

Son tres factores estrechamente ligados y que tienen repercusión directa en la gestión de cualquier servicio público, en especial en materia de agua y saneamiento. Por lo anterior, nos hemos dado a la tarea de capacitar y hablar con cada uno de los 81 presidentes municipales durante las tres administraciones estatales con las que me ha tocado colaborar. En general, muchas autoridades municipales solicitaban al gobierno del estado salones de fiestas, canchas de basquetbol, corrales de toros… Eso es lo que normalmente piden los presidentes de los municipios con menor crecimiento y mayor rezago en calidad de vida.

Lo que hemos estado haciendo es capacitar a estas personas, explicarles que en el país 93 de cada 100 habitantes cuenta con servicio de agua en su hogar, pero que en los municipios más rezagados lo reciben apenas 11 de cada 100; les planteamos las consecuencias negativas de la falta del servicio y las positivas de contar con él; les hablamos sobre la necesidad de que colaboren estableciendo como prioridad el servicio de agua y saneamiento, no sólo verbalmente; les llevamos el mapa de su municipio e identificamos en él los núcleos poblacionales y el nivel de cobertura.

Establecimos una estrategia para consolidar el convencimiento. Les planteamos que si solicitan una obra de rehabilitación por falta de mantenimiento, deben aportar 50% del recurso necesario, y la Conagua y el gobierno estatal ponen el otro 50%; si en cambio solicitan la rehabilitación de una obra que se concluyó hace pocos años, deben aportar el 60% de los recursos y la Conagua con el gobierno estatal ponen el resto. Por otra parte, si lo que solicitan es dar cobertura de agua a comunidades que apenas tienen de 20 a 50% de disponibilidad, la aportación del municipio será de 20%, mientras la de la Conagua y el gobierno estatal, de 80%. Finalmente, si la solicitud es para dar servicio a comunidades de mil habitantes o más con 0% de cobertura, la Conagua y el gobierno estatal cubren el 100% del costo de la obra.

Con esta estrategia, que incluye capacitación para que las autoridades municipales convenzan a los habitantes de establecer prioridades acordes con sus necesidades básicas, hemos logrado avanzar en la tarea de cobertura del servicio.

 

Nos interesa su visión del sector en el ámbito local, estatal y nacional.

En materia de agua potable estamos enfrentando cada vez mayores problemas para hallar fuentes de abastecimiento que garanticen la calidad y cantidad de agua para el suministro; es por ello que debemos establecer acciones de desarrollo sustentable, y esto significa explotar nuestros recursos naturales de manera racional y eficiente, seguir buenas prácticas en todos los sectores de producción, reciclamiento y reúso de insumos, en particular del agua. Los recursos económicos cada vez son más escasos e insuficientes para hacer frente al total de necesidades de la población; para atenderlas tendremos que recurrir a nuevas tecnologías que nos permitan hacer más eficiente la operación de los sistemas de agua y a un menor costo, como los sistemas de fotoceldas, mayormente en localidades rurales donde el ingreso económico de las familias es escaso. También optimizar el uso de agua para frenar la sobreexplotación de los mantos acuíferos, que se están agotando.

Asimismo, entre las estrategias estatales y nacionales es imprescindible sostener las coberturas mediante acciones que generen el mejoramiento en la eficiencia física, lo cual tiene que ver sobre todo con reducción de pérdidas por fugas, calidad del agua, eficiencia energética, eliminación del tandeo de agua por un suministro de 24 horas los siete días de la semana. Lo mismo con los organismos operadores, a los que hay que incentivar para que mejoren sus eficiencias física y comercial. Es por ello que los presupuestos de la federación, los estados y municipios deberán seguir destinándose en gran medida a este tipo de acciones.

Actualmente la capacidad instalada para el tratamiento de aguas residuales en el estado de Guerrero es de 75% respecto al caudal producido, pero el caudal tratado real se calcula en 40%. Esta situación obedece a que en la mayoría de los municipios del estado y del país no se cuenta con recursos económicos para la operación de las plantas, principalmente el pago de la energía eléctrica. Ante ello se están implementando tecnologías alternativas de generación de energía, como las fotoceldas, para reducir los costos de operación sustancialmente. En Guerrero existen tres plantas de tratamiento de aguas residuales que funcionan con un sistema solar que ha permitido reducir los costos de energía hasta en 60%; es imprescindible seguir impulsando acciones de este tipo para la operación de los sistemas de saneamiento.

Por otro lado, el reúso de las aguas residuales debe hacerse desde el punto de vista de la sustentabilidad, pero también del económico. Se intercambian aguas de primer uso por las tratadas en aquellas actividades que por su naturaleza no requieren agua potable, como lo son el riego agrícola y de áreas verdes, el enfriamiento de equipos industriales y lagos artificiales, entre otros.

¿Qué papel desempeña el manejo integral de cuencas en la planeación y gestión adecuada?

Uno de los 17 objetivos para el desarrollo sostenible de la agenda 2030 es “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”. En el manejo integral de las cuencas estamos enfrentando situaciones complejas; el mayor de los retos es la cantidad de agua disponible y su calidad, a lo que le sumamos el uso inadecuado. El agua necesaria para producir los bienes y servicios que demanda una población en constante crecimiento requiere acciones concertadas con los usuarios del vital líquido para garantizar su uso eficiente y adecuado, pero un manejo integral involucra todas las actividades productivas: agrícola, pecuaria, industrial y de servicios. En cada uno de los procesos de producción de esos ámbitos deberán establecerse medidas encaminadas al uso óptimo del agua, su saneamiento y reutilización, así como al cuidado de la flora y fauna durante su explotación. Esto permitirá un equilibrio sustentable en cada cuenca.

 

Entrevista de Daniel N. Moser