Calificación de la infraestructura en EUA

Revista Ingeniería Civil 623 Septiembre 2021

Carlos Alfonso Herrera Anda Ingeniero civil con maestría en Administración. Cuenta con 17 años de trayectoria docente en licenciatura y posgrado. Director de la Facultad de Ingeniería de la Universidad La Salle.

El Comité de Infraestructura de Estados Unidos de la ASCE, integrado por 32 destacados ingenieros civiles de ese país con amplia experiencia en todas las áreas, examina las condiciones y necesidades actuales de la infraestructura, les asigna calificaciones y hace recomendaciones para mejorarlas, marcando el progreso de la infraestructura del país.

El concepto de una boleta para calificar la infraestructura de Estados Unidos se originó en 1988, con el informe del Consejo Nacional de Mejoramiento de Obras Públicas creado por el Congreso (Fragile Foundations: A Report on America’s Public Works). Una década más tarde, cuando el gobierno federal indicó que no actualizaría el informe, la American Society of Civil Engineers (ASCE) utilizó ese enfoque y metodología para publicar su primer informe sobre la infraestructura de Estados Unidos en 1998. Con cada nuevo informe, en 2001, 2005, 2009, 2013, 2017, y ahora 2021, la metodología del boletín de calificaciones se ha evaluado rigurosamente para tener en cuenta todos los elementos cambiantes que afectan la infraestructura de esa nación.

En 1988, cuando se lanzó Fragile Foundations, la infraestructura de EUA obtuvo una “C”, que representa una calificación promedio basada en el desempeño y la capacidad de las obras públicas existentes. Entre los problemas identificados dentro de Fragile Foundations estaban el aumento de la congestión y el mantenimiento diferido y la antigüedad del sistema; a los autores del informe les preocupaba que la inversión fiscal fuera inadecuada para cubrir los costos operativos actuales y las demandas futuras del sistema. En cada una de las siete boletas de calificaciones, la ASCE encontró que estos mismos problemas persisten; la infraestructura estadounidense está envejeciendo, tiene un rendimiento inferior y necesita atención y acción sostenidas. Este documento hace conciencia sobre la importancia de la infraestructura para el desarrollo de Estados Unidos y respecto a que su deterioro impide la capacidad para su competencia global; tiene la intención de fundamentar y promover la necesidad de generar acciones por parte del Congreso, de los estados y de los propietarios para revertir la trayectoria de subinversión en la infraestructura.

Con un formato de boletín de una escuela estadounidense, con evaluaciones de la A a la F, este documento examina las condiciones y necesidades actuales de la infraestructura, les asigna calificaciones y hace recomendaciones para mejorarlas, marcando el progreso de la infraestructura del país.

La boleta es elaborada por el Comité de Infraestructura de EUA de la ASCE, integrado por 32 destacados ingenieros civiles de todo el país con amplia experiencia en todas las categorías, quienes colaboran con el equipo del Iniciativas de Infraestructura de la ASCE. El comité evalúa todos los datos e informes relevantes, consulta con expertos técnicos y de la industria y asigna calificaciones utilizando los siguientes criterios clave:

Capacidad: ¿La capacidad de la infraestructura satisface las demandas actuales y futuras?

  • Condición: ¿Cuál es la condición física actual y futura de la infraestructura?
  • Financiamiento: ¿Cuál es el nivel actual de financiamiento de todos los niveles de gobierno para la categoría de infraestructura en comparación con la necesidad de financiamiento estimada?
  • Necesidad futura: ¿Cuál es el costo de mejorar la infraestructura? ¿Las futuras perspectivas de financiación abordarán esta necesidad?
  • Operación y mantenimiento: ¿Cuál es la capacidad de los propietarios para operar y mantener la infraestructura correctamente? ¿La infraestructura cumple con las regulaciones gubernamentales?
  • Seguridad pública: ¿En qué medida la seguridad pública se ve comprometida por el estado de la infraestructura y cuáles podrían ser las consecuencias de una falla?
  • Resiliencia: ¿Cuál es la capacidad del sistema de infraestructura para prevenir o proteger ante amenazas e incidentes multirriesgo significativos? ¿Es capaz de recuperar y reconstituir rápidamente servicios esenciales con consecuencias mínimas para la seguridad y salud pública, la economía y la seguridad nacional?
  • Innovación: ¿Qué técnicas, materiales, tecnologías y procesos nuevos e innovadores se están implementando para mejorar la infraestructura?

La escala de calificaciones y el significado de cada literal son los siguientes:

  • Excepcional, adecuado para el futuro. La infraestructura está en excelentes condiciones, es nueva o ha sido rehabilitada recientemente, y satisface las necesidades de capacidad para el futuro. Algunos elementos muestran signos de deterioro general que requieren atención. Las instalaciones cumplen con los estándares modernos de funcionalidad y son resistentes para la mayoría de los desastres y eventos climáticos severos.
  • Bueno, adecuado por ahora. La infraestructura o el sistema está en condiciones de buenas a excelentes; algunos elementos muestran signos de deterioro general que requieren atención. Algunos elementos presentan deficiencias importantes. Seguro y confiable, con problemas mínimos de capacidad y riesgo mínimo.
  • Mediocre, requiere atención. La infraestructura o el sistema está en buenas condiciones; muestra signos generales de deterioro y requiere atención. Algunos elementos presentan deficiencias importantes en las condiciones y la funcionalidad, con una vulnerabilidad creciente ante el riesgo.
  • Pobre, en riesgo. La infraestructura o el sistema se halla en malas condiciones y en su mayoría por debajo del estándar, con muchos elementos acercándose al final de su vida útil. Una gran parte del sistema presenta un deterioro significativo. La condición y la capacidad son motivo de grave preocupación, con gran riesgo de falla.
  • Fallido / crítico, inapropiado para su propósito. La infraestructura o el sistema está en condiciones inaceptables, con signos avanzados generalizados de deterioro. Muchos de los componentes del sistema muestran signos de falla inminente.

Además del boletín de calificaciones nacional, las secciones estatales de la ASCE preparan los propios de forma continua, siguiendo la metodología de la libreta nacional.

Las categorías, calificaciones y progreso de cada una de éstas en los últimos cuatro años se observan en la figura 1 (cabe señalar que en 2021 se incluyó por primera vez la categoría de Agua residual).

Para cada una de las categorías, se expone en el documento:

  • Visión general del sistema o de la infraestructura
  • Capacidad y condición
  • Financiamiento y necesidades futuras
  • Operaciones, mantenimiento e innovación
  • Seguridad pública y resiliencia
  • Soluciones propuestas para elevar la calificación

El boletín de calificaciones de 2021 revela que se ha logrado un progreso gradual hacia la restauración de la infraestructura de Estados Unidos; por primera vez en 20 años, está fuera del rango D. En 2021, la calificación acumulada de la infraestructura fue de C–.

Las calificaciones de 2021 van desde una B en ferrocarriles hasta una D– en tránsito. Subieron cinco categorías: aviación, agua potable, energía, vías navegables interiores y puertos, mientras que sólo una categoría, puentes, bajó. La infraestructura de aguas residuales recibió su primera calificación: una D. En general, 11 calificaciones quedaron estancadas en el rango D, una clara señal del retraso y la postergación de inversión en la mejora de la infraestructura de ese país.

Si bien califican 17 categorías individualmente, la infraestructura es un sistema de sistemas, cada vez más conectado. Al observar las calificaciones bajas y analizar los datos detrás de ellas, hay tres tendencias que importa señalar:

  • Los retrasos en el mantenimiento siguen siendo un problema, pero la gestión de activos ayuda a priorizar la financiación limitada. Sectores como el transporte público y las aguas residuales tienen déficits de mantenimiento asombrosos, pero desarrollan una imagen clara de dónde se necesitan más los fondos disponibles para mejorar el rendimiento general del sistema y la seguridad pública. El sector del agua potable, por ejemplo, ha adoptado la gestión de activos y la nueva tecnología para identificar fugas y realizar reparaciones.
  • Los gobiernos estatales y locales han avanzado. La inversión federal, cuando está disponible, también ha tenido un impacto positivo en ciertas categorías. Treinta y siete estados han aumentado su impuesto a la gasolina para financiar inversiones críticas en transporte desde 2010. El 98% de las iniciativas de votación de infraestructura local se aprobaron en noviembre de 2020. Al menos 25 ciudades y estados importantes ahora tienen en sus oficinas públicas a funcionarios para la resiliencia. Estas mejoras fueron realizadas por funcionarios electos de ambos partidos y con un fuerte apoyo de los votantes. Mientras tanto, categorías como puertos, agua potable y vías navegables interiores se han beneficiado de un aumento de la financiación federal.

Todavía hay sectores de infraestructura donde los datos son escasos o poco fiables. Áreas como las instalaciones escolares, los diques y las aguas pluviales aún adolecen de una falta de información sólida sobre el estado o inventario de activos. Para orientar las inversiones y asignar fondos, el estándar debe ser la información rutinaria y confiable.

Las soluciones clave que expone la ASCE en el boletín de calificaciones se resumen en tres rubros:

  • Liderazgo y acción. La inversión inteligente sólo será posible con un liderazgo sólido, una acción decisiva y una visión clara de la infraestructura de la nación. Los líderes de todos los niveles de organizaciones gubernamentales y empresariales, con y sin fines de lucro, deben unirse para:
  • Incentivar la gestión de activos y fomentar la creación y utilización de conjuntos de datos de infraestructura en todas las clases.
  • Agilizar el proceso de obtención de permisos de proyectos en todos los sectores de infraestructura, al tiempo de vigilar que se implementen las garantías adecuadas.
  • Asegurar que todas las inversiones se apliquen de manera inteligente, priorizando proyectos con beneficios esenciales para la economía, la seguridad pública, el medio ambiente y la calidad de vida.
  • Aprovechar la tecnología probada y emergente para hacer uso de los recursos disponibles limitados.
  • Considerar el ciclo de vida de los proyectos al tomar decisiones sobre éstos. Este análisis determina el costo de construir, operar y mantener la infraestructura durante toda su vida útil (la ASCE tiene el objetivo de reducir el costo del ciclo de vida de la infraestructura en un 50% para el año 2025 aumentando su valor y su capacidad y aumentando y optimizando las inversiones en infraestructura transformando la forma en que planifican, entregan, operan y mantienen su infraestructura).
  • Apoyar la investigación y el desarrollo de materiales, tecnologías y procesos innovadores para modernizar y extender la vida útil de la infraestructura, acelerar las reparaciones o reemplazos y promover el ahorro de costos. La innovación debe incluir un componente de integración y utilización de big data, así como el internet de las cosas.
  • Promover la sostenibilidad en las decisiones de infraestructura considerando los beneficios económicos, sociales y ambientales a largo plazo de un proyecto.

Inversión. Si Estados Unidos se toma en serio el objetivo de lograr un sistema de infraestructura adecuado para el futuro, se deben dar algunos pasos específicos, comenzando con una inversión mayor, a largo plazo y constante. Para cerrar la brecha de inversión de 2,590 millones de dólares a 10 años, satisfacer las necesidades futuras y restaurar su ventaja competitiva global, deben buscar aumentar la inversión en todos los niveles del gobierno y el sector privado del 2.5 al 3.5% del PIB de EUA en 2025. Esta inversión debe asignarse de manera consistente y debe comenzar con los siguientes pasos:

  • El Congreso debería financiar completamente los programas autorizados.
  • Los propietarios y operadores de infraestructura deben cobrar, y los estadounidenses deben estar dispuestos a pagar, tarifas que reflejen el costo real de usar, mantener y mejorar la infraestructura.
  • La brecha de inversión en transporte de superficie es el mayor déficit en las categorías de infraestructura que examina la ASCE. Continuar aplazando el mantenimiento y la modernización está afectando la capacidad para competir en un mercado global y mantener una alta calidad de vida en escala nacional. El Congreso debe intervenir en el Fondo Fiduciario Carretero.
  • Todas las partes deben esforzarse por cerrar la brecha de recursos de las comunidades rurales/urbanas y desatendidas, asegurando una inversión adecuada en estas áreas a través de reservas programáticas.
  • Todas las partes deben hacer uso de asociaciones público-privadas, cuando corresponda.

Resiliencia. Se deben utilizar nuevos enfoques, materiales y tecnologías para garantizar que la infraestructura pueda resistir o recuperarse rápidamente de los peligros naturales o provocados por el ser humano. Los avances en la resiliencia en todos los sectores de infraestructura se pueden lograr mediante las siguientes acciones:

  • Permitir a las comunidades, independientemente de su tamaño, desarrollar e instituir su propia vía de resiliencia para todas sus carteras de infraestructura mediante la racionalización de la gestión de activos, la implementación del análisis de costos del ciclo de vida en los procesos de planificación y la integración de las proyecciones del cambio climático en el establecimiento de objetivos a largo plazo.
  • Incentivar y hacer cumplir el uso de códigos y estándares que pueden mitigar los riesgos de eventos climáticos importantes u ocasionados por el ser humano, como huracanes, incendios, aumento del nivel del mar y otros.
  • Comprender que la infraestructura es un sistema de sistemas, lo que lleva a fomentar una perspectiva dinámica de “panorama general” que sopesa las compensaciones entre los sectores de infraestructura y, al mismo tiempo, mantiene la resiliencia como objetivo principal.
  • Priorizar proyectos que mejoren la seguridad de los sistemas y las comunidades para garantizar una confiabilidad continua y una mayor resiliencia.
  • Mejorar la planificación del uso de la tierra en todos los niveles de toma de decisiones para lograr un equilibrio entre los entornos construidos y naturales y, al mismo tiempo, satisfacer las necesidades de la comunidad, ahora y en el futuro.
  • Mejorar la resiliencia de varios sectores de infraestructura mediante la inclusión o mejora de la infraestructura natural o “verde”.

Conclusiones del boletín de calificaciones

La boleta de calificaciones reconoce a los funcionarios que han intervenido en la mejora de las políticas públicas orientadas al mantenimiento y mejoramiento de la infraestructura y la generación y obtención de fondos adicionales. Se han observado los beneficios de estas acciones en las categorías de agua potable, vías navegables interiores y aeropuertos. El sector privado ha invertido en la red eléctrica y el ferrocarril de carga, principalmente.

Sin embargo, quedan por delante importantes desafíos. Es de destacar que los impactos de la pandemia de COVID-19 en los flujos de ingresos de infraestructura amenazan con descarrilar el modesto progreso logrado en los últimos cuatro años. Además, muchos sectores y propietarios de infraestructura están aprendiendo lo que se necesita para hacer que las comunidades sean resilientes al clima mientras se lidia con un clima más severo. Mientras tanto, muchos de los sistemas estadounidenses heredados de transporte y recursos hídricos todavía se encuentran en el rango D. Estas redes de infraestructura sufren una falta de inversión crónica y están en malas condiciones.

Se necesita una acción amplia y audaz del gobierno federal, así como una priorización continua por parte de los estados y localidades, para llevar toda su infraestructura a un buen estado. El reporte 2021, con respecto a los anteriores, resulta ser una buena noticia y una indicación de que la ingeniería civil de Estados Unidos va en la dirección correcta, pero queda mucho trabajo por hacer. Deben emprenderse algunas medidas específicas, comenzando con una inversión sostenida destinada a la mejora de la infraestructura y un enfoque en la resiliencia para elevar el grado de infraestructura nacional durante los próximos cuatro años. Seguir retrasando dicha inversión sólo contribuirá a aumentar los costos y riesgos de un sistema de infraestructura envejecido, una opción que el país, la economía y las familias ya no pueden permitirse.

La calificación de infraestructura en EUA es sin duda un documento fundamental para los tomadores de decisiones sobre la infraestructura pública y privada en ese país.

En México, un reporte así es urgente, oportuno, pertinente y deseable; requeriría la participación y el trabajo en conjunto de los colegios, sociedades y asociaciones de ingenieros civiles locales y nacionales así como la colaboración comprometida de los entes gubernamentales de los tres niveles de gobierno, un reto importante que no enfrenta la ASCE puesto que su representación es nacional y cuenta con representaciones estatales bien sistematizadas, además de una buena coordinación con los diferentes niveles de gobierno

Información tomada de  https://infrastructurereportcard.org/