Debe lograrse una sinergia productiva entre teoría y práctica

Norma Patricia López Acosta Secretaria académica e investigadora titular del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

Hay líneas de investigación con gran auge en la actualidad, relacionadas principalmente con la tecnología, y que permiten analizar y solucionar distintos tipos de problemas de ingeniería; tales son la computación en la nube, el internet de las cosas, el aprendizaje de máquina, la inteligencia artificial o, incluso, la percepción remota: se han utilizado imágenes satelitales para estudiar fenómenos como el hundimiento regional, o los efectos de la contaminación por metales pesados en la extinción de la vegetación y la afectación al medio ambiente, o incluso daños a la salud.

Es Norma Patricia López una veracruzana peculiar, con la impronta extrovertida, el decir directo y explícito, aunque se reconoce “no parlanchina”.

“De pequeña –nos dice respondiendo al cuándo y por qué se decidió por la ingeniería civil y la especialidad en geotecnia– sabía que no me gustaba la química, la historia, las ciencias sociales. Lo que me gustaba eran las matemáticas, la resolución de problemas, pero también las actividades manuales: disfrutaba dibujar y pintar. Conforme avanzaba en mis estudios me fui inclinando hacia las ciencias exactas”.

Al estar en la preparatoria ya tenía en claro que estudiaría ingeniería, pues le gustaba resolver problemas, y aun cuando se inclinaba por dibujar prefirió ingeniería antes que arquitectura.

“Para mí no fue difícil elegir ingeniería civil, a pesar de que en mi familia no hay ningún ingeniero; no todos estudiaron, pero aquellos que lo hicieron optaron por carreras como administración, derecho, contaduría. Soy el frijol en el arroz. En general, en mi familia son dicharacheros, parlanchines en toda la extensión de la palabra, pues son veracruzanos de hueso colorado. Yo soy distinta siendo veracruzana”.

Se reconoce como alguien de “oídos sordos” hacia quienes opinan sin saber. Sin embargo, no fue fácil el camino para llegar adonde está. “He tenido que picar piedra. Busco mostrar una actitud colaborativa y participativa en todo lo que hago, procuro hacerlo siempre bien desde la primera vez para no invertir más tiempo del requerido. Me propongo tener una actitud optimista en la adversidad y aprender de los fracasos, con la única intención de salir adelante. Eso es bien importante en el caso particular de las mujeres: resaltar su capacidad y habilidades para abrirse camino”.

Le pedimos alguna anécdota, un recuerdo referido a este proceso que vivió en su desarrollo profesional hasta la actualidad.

“Cuando para ingresar a la carrera de Ingeniería civil presenté el examen de admisión en la Universidad Veracruzana, nunca se me va a olvidar que uno de mis vecinos –hombre– me decía: ‘¡No!, ¿cómo se te ocurrió hacer ese examen? Si yo no pasé, tú no vas a pasar’. A ese tipo de opiniones me refiero cuando digo que hago oídos sordos. Escuchar ese tipo de cosas sí puede influir en la vida de las personas, cambiar el rumbo de su vida. Creo que se requiere carácter para no permitir que otros transmitan sus propios miedos a nuestras vidas”.

Nos quedó muy claro el porqué se inclinó por la ingeniería civil, pero también nos interesaba conocer las razones por las que optó por el ámbito académico y no el empresarial o público, y esto nos dijo: “Aunque no me disgusta el bullicio, sí prefiero la tranquilidad de una oficina, de un salón de clases, de un laboratorio. También está el gusto por las matemáticas, la solución de problemas, las ciencias exactas y la docencia. Además, a mucha gente le digo: si hubiera querido ser rica, habría puesto mi propia empresa”.

Justo cuando estaba terminando la licenciatura, comenzó a trabajar en un laboratorio de mecánica de suelos. Aun cuando se dedica a la academia, la investigación, la docencia, no considera que haya estado desligada de la práctica profesional de la ingeniería y, en particular, de la geotecnia.

“Desde hace varios años los proyectos en los que he participado o de los que he estado a cargo en el Instituto de Ingeniería, en su mayoría están ligados con la práctica profesional de la ingeniería geotécnica. Además, cuando terminé la licenciatura, trabajé de inmediato durante poco más de un año en un laboratorio de mecánica de suelos. Pero mientras trabajaba ahí me surgió la oportunidad de hacer mis estudios de maestría en la Ciudad de México, en la UNAM. Llegué de manera fortuita al Instituto de Ingeniería, por mera casualidad”.

Durante un viaje que hizo su padre a la Ciudad de México, él se acercó al instituto y preguntó qué se requería para que una de sus hijas llegara a estudiar a la UNAM, y le llevó la información a nuestra interlocutora.

“Sin pensarlo renuncié a mi trabajo, con mi forma de ser atrabancada. He hecho muchas cosas sin pensarlo: siempre he dicho que cuando uno piensa mucho las cosas, termina no haciéndolas por distintos motivos”.

Llegó a un convento en la Ciudad de México. “Todo el mundo me pregunta por la historia del convento. Siendo veracruzana, lo primero que uno quiere es salir corriendo de allí. Al final de cuentas, creo que por mi particular forma de ser me acostumbré a ese lugar y me gustó mucho, tanto, que todo el tiempo que viví en la Ciudad de México, estando soltera, viví en ese lugar; salí de ahí para casarme”.

Si bien los tiempos han cambiado, no faltan aún prejuicios respecto a la justa y necesaria equidad entre mujeres y varones; quisimos saber en qué medida ella en particular, y las mujeres en general, fueron víctimas de tales prejuicios donde participó.

“Hay que estar preparadas y alertas, tener carácter, estudiar y sacrificar lo que haya que sacrificar. En la cuestión específica del género no tuve grandes obstáculos, pero sí conozco varias historias. Por ejemplo, de profesores en la carrera que cuestionaban y molestaban cada vez que podían a una mujer que sobresalía. Ese tipo de cosas sí ocurren, y no debemos permitirlas”.

Como buena veracruzana, habla directo y fuerte: “¡Claro! Hay que tener carácter; me expreso con franqueza, aunque ello pueda meterme en problemas, porque soy muy honesta y digo las cosas a veces de manera ruda, y eso por supuesto que no les gusta a muchas personas. Yo siempre he dicho que la verdad hay que decirla con claridad y con todas sus letras, aunque duela u ofenda, porque es la realidad y no se puede cambiar”.

Entrando al ámbito de su actividad académica, le preguntamos sobre las mejores líneas de investigación ligadas con la geotecnia y las que más le interesan.

“Opino que en la actualidad son las involucradas con el cambio climático y sus efectos en las obras de ingeniería, que tienen que ver con el aumento de la temperatura en los océanos y en la superficie terrestre, en cómo se ha modificado el patrón de precipitaciones, inundaciones más recurrentes, sequías más prolongadas, mayor propensión a los incendios, incremento del número de huracanes. En general, líneas de investigación relacionadas con aspectos estratégicos como el agua, la energía, la protección del medio ambiente y la sostenibilidad. El hecho de aprovechar los recursos naturales para implementar soluciones ecoamigables y sustentables es prioritario, y la geotecnia no está al margen.

”Siendo secretaria académica observo –continúa Norma Patricia– que hay líneas de investigación con gran auge en la actualidad, relacionadas principalmente con la tecnología, y que permiten analizar y solucionar distintos tipos de problemas de ingeniería; tales son la computación en la nube, el internet de las cosas, el aprendizaje de máquina, la inteligencia artificial o, incluso, la percepción remota: se han utilizado imágenes satelitales para estudiar fenómenos como el hundimiento regional, o los efectos de la contaminación por metales pesados en la extinción de la vegetación y la afectación al medio ambiente, o incluso daños a la salud”.

Quisimos saber cuáles son las principales líneas de investigación en las que ha trabajado, y le pedimos que nos contara sobre sus experiencias específicas en cada caso, los desafíos y resultados. Esto nos dijo: “Me he dedicado a distintas líneas de investigación básica y aplicada; entre las principales que puedo mencionar están el estudio del flujo de agua a través de suelos en estado saturado y parcialmente saturado. Asimismo, debido a la analogía que existe entre el flujo de agua y el flujo de calor, además de estudiar las propiedades hidráulicas de los suelos también estudio sus propiedades térmicas. Igualmente me he dedicado a estudiar cimentaciones especiales, como pilotes de control y estructuras termoactivas, con énfasis en pilas de energía; sobre técnicas especiales de mejoramiento de suelos mediante consolidación con vacío complementada con sistemas de precarga y drenes verticales de distinto tipo, como prefabricados, de arena o biodegradables”.

Sobre el origen del interés por estas líneas de investigación, agrega: “Mi interés por el flujo de agua en suelos inició en 1999 con mi tesis de maestría, en la que abordé este tipo de análisis pero con un enfoque estocástico, aunque puede decirse que mi trayectoria en este tema la inicié formalmente en 2002, cuando me invitaron a impartir clases de Flujo de agua como profesora invitada en la maestría de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Posteriormente, reincorporé estas clases en el Posgrado de Ingeniería de la UNAM, así como en varios cursos impartidos sobre flujo de agua para distintas dependencias e instituciones como la CFE, la BUAP y la SMIG, entre otras”. Este esfuerzo le permitió ser presidenta del Comité Técnico Nacional de Flujo de Agua de la SMIG.

“En mi tesis de doctorado –nos relata Norma Patricia López Acosta– continué la aplicación de técnicas estocásticas al estudio del flujo de agua, y esta investigación me ayudó a ganar el premio Manuel González Flores de la SMIG en 2010. En la práctica de la geotecnia en México no es común realizar análisis de flujo de agua, por lo que, en mi opinión, estos estudios han contribuido a impulsar este tipo de análisis y demostrar su utilidad para prevenir problemas geotécnicos de gran importancia práctica, como la subpresión en excavaciones y lumbreras de gran profundidad, la evaluación de filtraciones en diques secos, presas y túneles, así como la evaluación del efecto de la lluvia en terraplenes, entre otros. El reconocimiento a este trabajo se dio en 2014, cuando la CFE me encomendó realizar la obra “Flujo de agua en suelos” para su Manual de Diseño de Obras Civiles (MDOC). En este trabajo incluí diversas aplicaciones prácticas resueltas numéricamente con distintas técnicas, como el método de elementos finitos, diferencias finitas, sobrerrelajaciones sucesivas, presión extendida, etc. y su correspondiente comprobación analítica, lo que no existe en ningún libro publicado en español sobre este tema. Adicionalmente, se tratan temas no incluidos comúnmente en los libros de flujo de agua en español, como el estudio de los fenómenos de llenado y vaciado rápido, y el flujo transitorio en bordos, terraplenes, presas y excavaciones”.

Cuando se dedicó al estudio particular de bordos de protección, por un proyecto en Tabasco para atender las inundaciones –el Plan Hídrico Integral de Tabasco–, por necesidad tuvo que iniciar el estudio de los suelos en estado parcialmente saturado, porque los resultados que obtenía en los análisis considerando al suelo en estado saturado no eran representativos de lo que ocurría en la realidad.

López Acosta narra que cuando terminó su doctorado, en 2011, viajó a Francia. “En la École Nationale des Ponts et Chaussées realicé una estancia posdoctoral en el tema de flujo de agua en suelos parcialmente saturados. A mi regreso a México tuve la fortuna de que la CFE me solicitara elaborar la obra “Comportamiento de suelos parcialmente saturados y aplicaciones”, como parte del MDOC. Todos estos estudios me han permitido interactuar con investigadores de otros países y participar desde 2010 en el Comité Técnico TC201 Dykes and Levees de la International Society for Soil Mechanics and Geotechnical Engineering (ISSMGE), que estudia temas geotécnicos relacionados con diques y bordos de todo el mundo. Por mi participación en este comité, la problemática de los bordos mexicanos se conoce en escala internacional. Desde 2020 soy secretaria de este comité internacional TC201 de la ISSMGE”.

En cuanto a investigación de cimentaciones especiales, nos dice que “el estudio metódico de los pilotes de control y las pruebas experimentales efectuadas en las celdas de deformación que utilizan estos dispositivos me permitió redactar el capítulo “Pilotes de control” para el libro Ingeniería de cimentaciones profundas, publicado en noviembre 2017 por la SMIG. Además, recientemente escribí el libro Pilotes de control: funcionamiento, diseño y aplicación, que se publicó en 2021 en las Series de Investigación y Desarrollo del Instituto de Ingeniería, catalogadas como los libros arbitrados de mayor reconocimiento en nuestro instituto. Estos estudios han contribuido a una mejor comprensión del funcionamiento de los pilotes de control, investigación que se justifica, pues más de 700 edificios en la Ciudad de México, incluidas iglesias, escuelas, hospitales, hoteles, sitios históricos, tanques de almacenamiento y conjuntos de edificios tienen este tipo de cimentación especial.

Por otro lado, como parte de un proyecto de investigación para medir las propiedades térmicas del suelo y la implementación de estructuras termoactivas en México, “a mediados de 2020 –abunda nuestra interlocutora– diseñamos y construimos un equipo para la ejecución de ensayos de respuesta térmica o TRT en los suelos nacionales. Este equipo fue implementado como continuación de las primeras mediciones experimentales de propiedades térmicas que realizamos con el método de la aguja térmica en muestras de suelo en el Laboratorio de Mecánica de Suelos del Instituto de Ingeniería y pruebas puntuales de campo ejecutadas in situ hasta profundidades de aproximadamente 40 m en el noroeste de la CDMX. Sobre las estructuras termoactivas aclaro que son elementos de cimentación convencionales, como pilas, losas, muros, etc., pero equipados con un sistema cerrado de tuberías que les permite utilizar la diferencia de temperatura entre el suelo y el ambiente para la climatización de espacios y el abastecimiento de agua caliente doméstica. Al hacer uso de una fuente de energía sustentable, dada su alta eficiencia energética, las estructuras termoactivas representan técnicas prometedoras en el mundo orientadas a responder a la creciente demanda energética para la climatización de edificaciones, así como para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, con lo que contribuyen al cuidado del medio ambiente. Esta línea de investigación se justifica porque el diseño de estructuras termoactivas requiere el conocimiento de las propiedades térmicas del suelo, las cuales pueden determinarse en campo con el TRT. Así, desde 2016 he sido pionera impulsando la investigación y desarrollo de estructuras termoactivas en México, con énfasis en las denominadas pilas de energía.

”En esta línea de investigación he desarrollado las siguientes tareas: a) estudio del comportamiento termomecánico de pilas de energía con modelaciones analíticas y numéricas; b) caracterización sistemática de las propiedades térmicas de los suelos nacionales; c) diseño y construcción del primer equipo para TRT en México, que he denominado equipo móvil TRT-IIUNAM; d) ejecución de los primeros TRT a nivel nacional, y e) participación en el diseño térmico y construcción de los primeros proyectos vanguardistas con estructuras termoactivas en el país, proyectos que espero me ayuden a difundir información acerca de las estructuras termoactivas y promover su implementación en México”.

Para finalizar, Norma Patricia López Acosta aborda un tema novedoso: “El mejoramiento del suelo mediante la consolidación con vacío es una tecnología que a la fecha no se había implementado en el Valle de México, donde las arcillas se caracterizan por ser altamente compresibles y poco permeables. En el caso del proyecto del NAIM (cancelado), ante la necesidad de plantear alternativas para el mejoramiento del suelo y la cimentación de estructuras aeroportuarias en un suelo tan peculiar como el de la zona del ex Lago de Texcoco, se construyeron dos tramos de prueba con dos técnicas de aplicación de vacío: dren-a-dren en 2016 y con una membrana hermética en 2017. Sobre las técnicas de consolidación del suelo con vacío no existían experiencias documentadas en México; gracias a estas investigaciones, se han podido documentar a la fecha resultados, conclusiones y recomendaciones diversas en tesis de maestría y de doctorado, así como en artículos con arbitraje nacional e internacional y en revistas de alto impacto. Algunos resultados interesantes de esta experiencia son que, en general, las técnicas de consolidación con vacío se han implementado en otros países a nivel del mar, y con el estudio de estas tecnologías en los tramos de prueba del ex Lago de Texcoco se pudo demostrar su aplicabilidad a grandes altitudes (2,227 msnm). Asimismo, se ha demostrado que con el vacío es posible alcanzar los asentamientos previstos con técnicas convencionales a base de precarga y drenes verticales, pero en un tiempo menor. Además, el vacío puede reemplazar la precarga de material térreo cuando existe escasez de material en el sitio de interés, y el vacío disminuye los desplazamientos laterales hacia el exterior de la zona mejorada, con lo que se evitan afectaciones a estructuras vecinas, entre otros”.

En el ámbito académico existe una polémica en torno al hecho de que hay investigadores que trabajan en ciertas líneas que poco o nada tienen que ver con la aplicación en la práctica, con cuestiones que deben atenderse para dar una mejor calidad de vida a la sociedad. La consultamos para conocer su punto de vista desde su posición de secretaria académica del II-UNAM.

“Debe lograrse un equilibrio entre la teoría y la práctica y, fundamentalmente, una sinergia productiva; deben combinarse para resolver problemas. No es conveniente que exista una sin la otra”.

Respecto a su función como secretaria académica del Instituto de Ingeniería de la UNAM, le preguntamos cuáles son los principales desafíos con los que se ha encontrado y cómo los está resolviendo.

“Un primer desafío es tratar con todo tipo de personalidades, entre estudiantes, profesores, investigadores y técnicos académicos. Debe uno tener mucha paciencia, especialmente en casos como el mío, que soy de hablar directo, sin rodeos. Es un trabajo arduo y desafiante. Otro aspecto que de alguna forma es resabio de hábitos machistas y es difícil de manejar es cuando una mujer es jefe de hombres. Lo mismo ocurre cuando siendo joven debes supervisar a personas mayores que incluso pueden haber sido tus profesores. Hay mucha resistencia”.

Siempre en el ámbito de su posición como secretaria académica del II-UNAM consultamos a nuestra interlocutora sobre cuáles son las políticas para incorporar nuevas plazas de investigador en el caso concreto del Instituto de Ingeniería.

“En general, en la UNAM no hay plazas que se tengan disponibles al por mayor; en el caso particular del Instituto de Ingeniería, las plazas que quedan vacantes se deben a fallecimientos, jubilaciones o renuncias, que no son muchas. De hecho, en la UNAM hay programas que promueven el retiro voluntario, precisamente para la liberación de plazas. En el Instituto de Ingeniería se han aprovechado las plazas temporales, que son aquellas que quedan vacantes por un tiempo, cuando algunos investigadores realizan comisiones durante un periodo determinado para desempeñar un cargo público de importancia. En el II, cuando una de estas plazas está vacante, lo primero que se hace es identificar las áreas que son de interés y beneficio particular para el crecimiento académico del instituto, y en función de esto, se llevan a cabo concursos internos, que no son los que en la UNAM se conocen como concursos de oposición abierto o COA; son internos, propios del instituto, y entrañan todo un proceso que se inicia con la difusión de las convocatorias, en inglés y en español, y se difunden en las universidades más importantes y reconocidas del mundo. También en espacios como Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn, etcétera.

”Para evaluar a los concursantes se conforman comités de evaluación, de especialistas en las áreas de las plazas que se someten a concurso. Hay mucho rigor para cubrir estas plazas cuando hay una vacante, y también hay rigor para evaluar a los concursantes; se les evalúa su perfil académico integral, la producción primaria, como la publicación de artículos. No basta con escribir artículos o su participación en congresos y eventos académicos. No. El aspirante también debe haber dirigido investigaciones, haber impartido clases, haberse dedicado a la formación de recursos humanos. También debe haber difundido sus investigaciones en ponencias, conferencias, foros y en cualquier otro medio de comunicación. También debe haber participado en proyectos que vinculen la investigación con la práctica”.

Sin duda el rigor para cubrir una plaza tan ambicionada es necesario. Nos dio curiosidad saber si el mismo rigor se aplica regularmente a quienes tienen una plaza para que cumplan con altos estándares de resultados positivos que les permitan conservarla.

“Sí, esas evaluaciones existen. Los criterios de evaluación son rigurosos. Para las plazas ocupadas, en el Instituto de Ingeniería hay una evaluación anual que se realiza con el mismo criterio académico integral que acabo de mencionar. Tanto investigadores como técnicos-académicos son evaluados, además de los catedráticos Conacyt”.

Claros los criterios de evaluación en ambos casos, quisimos saber cuáles son los resultados, qué porcentaje de aspirantes a una plaza y de quienes ocupan una resultan validados.

“En general, los resultados son buenos. Estas evaluaciones rigurosas no son un mero capricho del instituto o de otras entidades de la universidad. Después de ser evaluados en el II-UNAM también somos evaluados por cuerpos colegiados como el CTIC, que es el Consejo Técnico de la Investigación Científica de la UNAM. Y sí hay casos en los que se pierde la plaza si no se pasa exitosamente la evaluación; me refiero a los casos que no son definitivos, sino interinos o por contrato anual”.

El II-UNAM ha estado siempre participando en grandes proyectos de infraestructura del país. Consultamos a Norma Patricia respecto a la situación actual en casos de obras relevantes como el NAIM, el AIFA, la refinería en Dos Bocas, el Tren Maya y el Tren Transístmico.

“Para todos los investigadores y académicos de la Coordinación de Geotecnia del Instituto de Ingeniería que estábamos involucrados en el proyecto del NAIM fue un golpe muy duro su cancelación. Perdimos 11 tramos de prueba que se tenían a gran escala, que estábamos monitoreando desde 2016 para evaluar distintas técnicas de mejoramiento del suelo, para estudiar la consolidación secundaria, para ahondar en el conocimiento de nuevas tecnologías como la consolidación con vacío que mencioné antes, una técnica que aún no se ha implementado con regularidad en suelos arcillosos en la práctica profesional –solamente se aplicó una vez en 2013 para mejorar el suelo para la construcción de un complejo petroquímico en el sur de Veracruz–. Perder esta gran oportunidad de investigación y experiencia práctica fue frustrante para nosotros”.

Le preguntamos si el II-UNAM planteó al gobierno que, independientemente de la cancelación del NAIM, se pudiese continuar con estudios de campo y, en su caso, qué respuesta obtuvieron, y nos dijo no tener conocimiento de que esto se haya planteado.

“El hecho de que en otros proyectos, como el Tren Maya, esté limitada la participación del Instituto de Ingeniería ha repercutido en varios aspectos, entre ellos, el económico. En el AIFA participan los grupos de Ingeniería Mecánica y el de Ingeniería Ambiental, pero en los proyectos ya no se ha dado esa participación multidisciplinaria que teníamos en el NAIM, donde estaba involucrada la Coordinación de Geotecnia, la de Ingeniería Estructural, la de Hidráulica y la de Ingeniería Ambiental. Ahora esto ha disminuido, y solamente grupos pequeños son los que continúan participando en estos proyectos.

”Estamos limitados de recursos necesarios para pruebas de campo, pruebas de laboratorio, para comprar equipo y materiales para todo lo que hacemos en cuanto a investigación. También con esos recursos nosotros otorgamos becas a los estudiantes. A la política del gobierno actual se suma el periodo de pandemia, que no sólo tuvo impacto en lo económico: al procesar información y obtener estadísticas de la cantidad de estudiantes que había antes y durante la pandemia, ha sorprendido mucho tener que asumir que la pandemia ha afectado más a los jóvenes que a las generaciones mayores. Es increíble, porque nunca imaginé que eso ocurriría.

”Hubo deserción de estudiantes. Anímicamente están muy afectados, incluso aquí en el instituto. Nosotros hemos tenido que implementar un programa que se llama Espora Psicológica II-UNAM, que precisamente tiene como objetivo principal el apoyo psicológico para los estudiantes, aunque no está enfocado sólo en ellos; abarca a toda la comunidad de investigadores y técnicos académicos, a personal de confianza, administrativo, etc., pero los estudiantes han sido los más afectados por esto”.

No pocos profesionales del sector de consultoría en ingeniería se quejaban de que organizaciones como el Instituto de Ingeniería de la UNAM generan una competencia desleal porque plantean precios menores al de empresas que tienen legal y legítimo fin de lucro. Nuestra interlocutora se sorprendió.

“¡Ay, no! Me llama la atención ese comentario. No lo había escuchado. En muchas ocasiones resulta que se acercan entidades al instituto pensando que el ámbito académico tiene la obligación de resolver problemas y llevar a cabo proyectos sin cobrar absolutamente nada. De hecho, el instituto tiene la encomienda de no realizar trabajos que puedan desarrollar empresas que están en la práctica profesional. No hacemos trabajos que realizan usualmente las empresas de ingeniería, sino, más bien, ejecutamos pruebas o análisis, o estudios especializados que no son comunes en la práctica geotécnica. Uno de los objetivos del instituto es hacer investigación y aplicarla a la solución de problemas de interés nacional”.

Para terminar, le pedimos una reflexión final.

“Aunque se ha avanzado mucho en la participación de las mujeres en áreas que antiguamente estaban etiquetadas sólo para los hombres, todavía falta camino por recorrer. Las estadísticas actuales indican que la población de mujeres es mayor que la de hombres en áreas de la salud o la industria alimentaria, y que esta población es casi igualitaria de hombres y mujeres en áreas que tienen que ver con la sociedad y el ambiente, pero cuando se revisan las áreas de ingeniería aún existen pocas mujeres. Por ello, alcanzar la igualdad para las mujeres en las áreas STEM –por las palabras inglesas para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas– es todavía uno de los retos o desafíos de nuestro tiempo en los sectores educativo y profesional en todo el mundo. Finalmente, en mi opinión, las mujeres que sobresalen son particularmente las de gran carácter, las que son seguras de sí mismas,

las que tienen claras sus metas, que no se callan, que levantan la voz para no permitir injusticias, pero sobre todo que hacen resaltar sus capacidades por encima de su condición de mujer”