Diseño y construcción del nuevo puente de Coyuca de Benítez

O. Osiris Aguilar González. Ingeniero civil con especialidad en Estructuras.

La reparación del puente original, colapsado durante los eventos meteorológicos de 2013, no era viable, y la mejor opción era construir en el menor tiempo posible un nuevo puente, más seguro y con tecnología de avanzada. A fin de mejorar el comportamiento estructural, en el diseño se incorporó un sistema de aislamiento sísmico que permite reducir las solicitaciones al integrar un elemento flexible conectado entre la superestructura y la subestructura. Hoy el puente Coyuca beneficia a 9.3 millones de usuarios que lo utilizan cada año. Su tiempo de construcción fue de seis meses.

 

El 15 de septiembre de 2013, dos fenómenos meteorológicos ocurrieron simultáneamente: por el océano Pacífico, la tormenta tropical Manuel; por el Golfo de México, el huracán Ingrid. Como resultado de la gran cantidad de agua que trajeron consigo estos eventos, varias estructuras de importancia se colapsaron y dejaron comunidades incomunicadas de los estados de Guerrero, Jalisco y Oaxaca. En particular las comunidades aledañas a la carretera Zihuatanejo-Acapulco se vieron afectadas por el colapso de varios de los puentes de la red carretera  federal.  Uno  de  ellos,  el  de  mayor  longitud,  fue  el  Coyuca,  localizado  en  el km 33 + 850 de dicha carretera, el cual se colapsó debido a que la cantidad de agua socavó sus cimientos.

El nuevo puente Coyuca cuenta con un área hidráulica mayor que el original, la cual permite el paso de un gasto calculado para un periodo de retorno de 1,000 años. Su concepción está basada en elementos prefabricados con el propósito de acelerar su construcción y reestablecer lo antes posible la comunicación entre las comunidades de la zona.

El puente probó su eficacia frente a un sismo real de mediana intensidad. Durante los trabajos finales de fabricación en 2014, el día 8 de mayo, un sismo de 6.4 grados se produjo a 23 km de Tecpan de Galeana, una zona cercana al sitio de construcción. Luego del evento, una inspección realizada en el sitio reveló que el puente no había sufrido daño. De hecho, la gente que se encontraba trabajando en la superestructura no detectó el evento, mientras que quienes lo hacían debajo del puente sí lo percibieron.

 

Puedes leer el artículo completo en la revista Vías Terrestres 47, disponible en el sitio web de la AMIVTAC o en el siguiente enlace: VT 47