Excavaciones del sistema hidráulico en el Lago de Texcoco

Rodrigo Murillo F. Profesor B con 41 años de antigüedad en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, divisiones Profesional, Posgrado y Educación Continua.

A mediados del siglo XX, el ex vaso de Texcoco se había convertido en el receptor de las aguas residuales de los ríos Churubusco, de la Compañía y Desviación Combinada, además de los escurrimientos pluviales de los once ríos del oriente del Valle de México, con una capacidad de regulación estimada en 165 hm3 en una superficie de 17,000 ha, confinado por los bordos Poniente y Sur (Xochiaca) con alturas de 1.0 a 1.5 m. Esta regulación de avenidas se consideraba peligrosa, ya que por los hundimientos el vaso tenía una elevación de unos 4 metros por encima de las zonas de mayor hundimiento de la Ciudad de México y existía el riesgo de que una ruptura inundara la zona urbana. Además, en época de estiaje, el lecho quedaba expuesto a los fuertes vientos que producían intensas tolvaneras en toda la región, que además de transportar los detritos de las aguas negras y sales a la ciudad impedían con frecuencia la navegación en el aeropuerto internacional, vecino del antiguo lago.

 

Nabor Carrillo Flores propuso en 1965 el Proyecto Texcoco, que básicamente consistía en aprovechar las aguas subterráneas, pluviales y residuales que llegan al vaso, regularlas en lagos de gran profundidad y poca superficie, reciclar las aguas servidas de la metrópoli, instalar una planta termonuclear para producir electricidad y, simultáneamente, desalar las aguas del subsuelo; además, evitar las tolvaneras que afectaban a la ciudad en el estiaje (SHCP, 1969). Fue creado el fideicomiso del Proyecto Texcoco (PT), con el doctor Carrillo como vocal ejecutivo, el cual realizó los estudios del subsuelo y aguas de la zona de agosto de 1966 a diciembre de 1968. En este último año, al fallecer el doctor Carrillo, se nombró a Fernando Hiriart Valderrama vocal ejecutivo, y a Roberto Graue de Haro director técnico (Hiriart y Graue, 1969). Las conclusiones de esos trabajos fueron que era técnica y económicamente factible la realización de un sistema hidráulico de vasos y conducciones para aprovechar los recursos hídricos de la zona.

A sugerencia de Arthur Casagrande, se realizaron pruebas piloto para comparar los métodos de construcción requeridos para la formación de embalses y sus canales de intercomunicación, así como la red de caminos necesaria para operar la infraestructura, y se ensayaron la consolidación del suelo para formar una depresión (hoy lago recreativo), el corte de material con dragas flotantes y la licuación de arcillas con explosivos. En 1971 se crea la Comisión de Estudios del Lago de Texcoco (CELT), a cargo de Graue, para establecer programas y costos de los futuros trabajos, y en 1972 se instaura la Comisión del Lago de Texcoco (CTL), de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, encargada de atender la problemática general de la zona federal en 14,500 ha, ejecutar la construcción del sistema hidráulico y mejorar el funcionamiento hidrológico de la subcuenca.

Se describen los principales aspectos de los canales y vasos excavados, con énfasis en su estabilidad, ya que se conocía y demostró la alta susceptibilidad a la falla que tienen los cortes en los suelos blandos de Texcoco con profundidades cercanas a los 5 metros.

 

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