Inyección de agua para mitigar daños por hundimiento en estructuras históricas de la CDMX

El siguiente es un comentario al artículo “Investigación para la recimentación del Palacio Nacional de México”, elaborado por el profesor Gabriel Moreno Pecero y publicado en las Memorias de la 10ª Conferencia Internacional de Mecánica de Suelos en Estocolmo, 1981. El artículo fue reproducido en la edición 263 de la revista Geotecnia.

Es un valioso artículo histórico que refleja el interés que siempre ha estado presente entre los geotecnistas de la Ciudad de México por mitigar las desfavorables consecuencias del abatimiento del nivel freático, como detonador del fenómeno de hundimiento regional que desde el principio del siglo pasado aqueja a la ciudad capital.

Desde la segunda mitad del siglo XX, varios investigadores preocupados por el fenómeno del hundimiento regional que afecta a la CDMX y sus zonas circunvecinas (debido a la extracción de agua del subsuelo) apuntaron como solución inyectar agua al subsuelo.

Con dicha idea en mente, el profesor Carlos Escalante Portas (†),con la valiosa colaboración de nuestro colega y también profesor Gabriel Moreno Pecero (†), elaboraron un procedimiento experimental para inyectar limitados volúmenes de agua en el subsuelo arcilloso bajo el Palacio Nacional, para mitigar el desarrollo de los asentamientos diferenciales que le aquejan.

Como se explica en el artículo, el procedimiento se materializó instalando solamente dos pozos de absorción en las esquinas noroeste y sureste del Palacio Nacional, que fueron alimentados con el agua procedente de dos tinacos del mismo palacio.

Hasta donde se tiene conocimiento, los resultados del experimento mostraron una muy leve mejoría en el comportamiento deformacional del Palacio Nacional, sin que ello pudiese tomarse como base para futuros experimentos de mayor alcance.

Es decir, la conclusión concisa del experimento no permite generalizar su aplicación a gran escala para resolver el problema del hundimiento regional de la CDMX, pero sí puede servir como antecedente para futuras propuestas similares que podrían surgir en el futuro, es decir, para no partir de cero.

Respetuosamente, Juan J. Schmitter M. del Campo