Museo Internacional del Barroco

Grupo Hermes Infraestructura
Salvador Humberto Lara López. Director ejecutivo de Grupo Hermes Infraestructura.

El Museo Internacional del Barroco será un centro de reunión cultural no sólo para México, sino que tendrá ambición internacional; será aquí donde personas de todo el mundo intercambien pensamientos y reflexiones. Este equipamiento cultural se sitúa en una línea atemporal como polo de atracción en el mundo y será motivo de orgullo para los poblanos.

En su origen, el arte barroco es un estilo que quiso romper con las estrictas reglas impuestas por el Renacimiento. Abarca todas las artes: pintura, escultura, arquitectura, música, teatro, literatura, gastronomía, moda. Es una virtud movida por el sentimiento y al alcance de todas las clases sociales, incluso atemporal. Por lo anterior, el diseño del Museo Internacional del Barroco (MIB) debía ser sencillo y a la vez complejo, basado en su origen, pero en convivencia con las nuevas generaciones; moderno, inteligente, sustentable. Ante tal reto, el gobierno del estado de Puebla escogió a uno de los mejores arquitectos del mundo, Toyo Ito, antes inclu-so de que recibiera el Premio Pritzker 2013.

El diseño del MIB, edificio ganador del Premio Lieberman 2016 a la mejor obra, se orienta en tres directrices:

  1. Fluidez espacial. “A partir de un orden rígido, éste se funde y crea fugas. El espacio resultante creado tiene una impresión de fluidez.” No se trata de una trama fría y rígida; el visitante experimenta el orden, que se disuelve a su paso (véase figura 1).

  1. Luz natural. En la planta, que a primera vista parece un laberinto, se observa que cada sala está conectada a la siguiente por medio de un domo de luz. El visitante encuentra el camino a la siguiente mediante las entradas de luz, de modo que no se pierde en el recorrido. El tipo de iluminación que entra en cada patio varía en función de la necesidad de las salas a las que une. Los visitantes podrán experimentar la luz que literalmente cae del cielo; será entonces cuando empezará el diálogo del ser humano con el exterior (naturaleza).
  2. Cuidado del medio ambiente. El museo se encuentra en el Parque Metropolitano. Los ciudadanos pueden pasear por éste al tiempo que profundizan su entendimiento del medio ambiente. Puebla tiene un clima prácticamente invariable a lo largo de las estaciones. Aprovechando esta situación favorable, para la climatización del MIB se empleó un sistema que usa el aire exterior (free cooling) para reducir la carga energética. A fin de crear una transición entre el MIB y el Parque Metropolitano, se diseñó un lago a modo de espejo de agua en las zonas cercanas a la entrada, y en forma de estanque natural a medida que uno se acerca al parque. Se previó que creciera vegetación acuática de manera natural en los bordes del lago. Por otra parte, el edificio recoge las aguas residuales y pluviales, y una vez tratadas y pasadas por un proceso de limpieza forman un circuito que alimenta los espejos de agua y el bioestanque para luego verterse al río Atoyac, con lo que se contribuye a la limpieza de éste.

 

Como resultado de las tres directrices nace un edificio con una forma compleja, definida por altos y esbeltos muros blancos curvos e inclinados hasta 17° que giran en torno a un gran patio y a una fuente en forma de vórtice (véase figura 2).

 

Tecnologías innovadoras

La búsqueda y selección del proceso constructivo fue una de las decisiones más importantes en el proyecto: no sólo tenía que responder a la complejidad geométrica y a la calidad de acabado aparente del diseño arquitectónico; se requería además encontrar un proceso constructivo que fuera altamente eficiente en tiempo de ejecución, económicamente viable y que cubriera todos los requisitos estructurales.

Al cominezo se ideó el museo con muros de concreto blanco colados en sitio; sin embargo tanto la complejidad técnica, como el elevado costo de construcción, el prolongado tiempo de ejecución y la incertidumbre de lograr la calidad en el acabado motivó a buscar diferentes opciones, una de ellas con elementos prefabricados.

Para las losas del MIB se implementó el sistema de losas bubble deck (BDM), el cual permite claros grandes, cargas muy altas y rapidez de construcción; este sistema consiste en una losa con elementos aligerados mediante esferas de PET (véase figura 3).

Para los muros se desarrollaron elementos prefabricados denominados sandwich wall SW-360, que consisten en prefabricar las caras exteriores y el acabado final con concreto blanco, mientras el colado interior en la obra se hace con concreto gris (véase figura 4). Esta solución permitió reducir 50% del costo de la cimbra en obra con el uso de moldes en planta, así como bajar el consumo de concreto blanco en 70% colando el interior del muro con concreto gris.

Con el uso de este proceso constructivo se logró reducir el costo total de la obra, edificar la estructura en sólo 27 semanas y respetar fielmente las geometrías de cada muro con la más alta calidad en su acabado.

 

Solución estructural

El proyecto arquitectónico se concibe como una retícula inspirada en el trazo arquitectónico y urbanístico característicos del siglo XVI en Puebla; se utiliza el concepto de patio central conformado por 21 espacios que se destinarán para uso museográfico y sitios públicos.

El trazo reticular se deforma para eliminar cualquier esquina o intersección, con lo cual se logran unos pequeños vestíbulos que se utilizan para dar entradas de luz natural al museo.

Esta configuración arquitectónica genera espacios adosados conformados por cuatro muros cada uno, 54 en total, que son la esencia del museo; sirven como acabado final, como muros de carga que brindan rigidez estructural; finalmente, se les da un tratamiento arquitectónico deformando o “doblando” los extremos opuestos de cada muro para conducir la luz natural a los vestíbulos. Esto sirve para lograr aberturas entre espacios interiores o entre interior y exterior.

Se buscó en todo momento brindar una proporción adecuada a los espacios y a la arquitectura tanto para el interior como para el exterior; es por tal motivo que el espesor de muro (36 cm), el peralte de la losa (70 cm) así como los entrepisos y la altura final del edificio tuvieron un papel arquitectónico muy importante; lograr el funcionamiento correcto entre muro y losa fue un verdadero reto estructural, pues era necesario que los entrepisos operaran como diafragmas que unen los 54 muros separados entre sí y lograr la rigidez necesaria de todo el edificio ante un sismo, siempre con el gran desafío de una sobrecarga viva en todas las losas que albergan museografía, de 2.5 toneladas por metro cuadrado.

 

Proceso constructivo

El proceso constructivo está basado en elementos prefabricados, tanto para muros como para losas. Este proceso requiere la ejecución de zapatas corridas coladas en obra y la minuciosa supervisión topográfica para dejar los disparos de varillas que sirven como conexión entre la cimentación y los muros prefabricados sandwich wall SW-360. Mientras en obra se lleva a cabo la excavación, el colado de plantilla y la ejecución de las zapatas corridas, en la planta de prefabricación se realizan los trabajos de ejecución de moldes para el colado de los muros sandwich.

Para lograr la precisión y geometría de cada muro fue necesario desarrollar 65 moldes diferentes con un proceso de ingeniería y corte por control numérico para cada uno. Éstos fueron ejecutados con madera en forma de retículas internas que rigidizan y dan soporte al molde. Al ser moldes para un muro prefabricado que tiene dos caras de concreto, se diseñó un sistema en el que las dos caras de cada molde giran por medio de una bisagra para colar una cara de la pieza el primer día y la segunda cara el segundo día.

En forma paralela, en la planta de prefabricación automatizada de losas BDM se pone en operación una herramienta que limpia, impregna desmoldante y traza las piezas sobre la mesa metálica, conocida como máquina RPO, para iniciar el vaciado con el distribuidor de concreto para cada panel prefabricado tipo prelosa. Esta tecnología permite altos niveles de precisión, sin importar qué geometría requiera el proyecto.

Una vez teniendo el 50% de la cimentación en sitio y las primeras piezas prefabricadas listas en planta, se inició el transporte de las losas prefabricadas BDM-700 y de los muros tipo SW-360 con dimensiones de hasta 24 m de largo; para lo anterior se utilizó un sistema de plataformas extendibles y racks. Cuando los elementos llegan a obra, se preparan las grúas para la descarga y el izaje. El montaje se realiza con la supervisión topográfica para cada pieza, y una vez en la posición correcta según la ingeniería constructiva, se colocan puntales telescópicos metálicos para estabilizar y sujetar de forma segura cada muro prefabricado. Esta actividad se repite hasta 14 veces para completar un muro de los 54 en el proyecto; sin embargo, cuando se colocan los extremos de cada uno, el nivel de dificultad se incrementa al montar las piezas desplomadas en ambos ejes, según los requerimientos del proyecto arquitectónico.

En forma paralela se realiza la colocación de la estructura temporal (andamiaje) para poder instalar la losa prefabricada BDM-700; verificados los niveles y la contraflecha necesaria, se instalan hasta 16 prelosas BDM para completar todo un entrepiso de cada sala museográfica.

Después de la instalación de muros y losas prefabricadas se requiere la colocación de acero de refuerzo adicional en sitio y el sellado de juntas para poder iniciar el vaciado de concreto. Los muros fueron diseñados para realizar un colado de hasta 7 m de altura en un solo evento, con una presión de concreto líquido de hasta 2.5 t en la base del muro. El colado del muro se dejó 1 m en el lecho bajo la losa, para realizar un colado monolítico entre losa y muro.

Este proceso se planeó minuciosamente para que las 701 tabletas prefabricadas que constituyen los muros y las 672 losas pudieran instalarse con una secuencia muy específica que fue calibrada entre los moldes, la fabricación, el transporte, su instalación y finalmente los colados en sitio.

Se ideó un programa que permitiera el uso de hasta 10 grúas simultáneas de forma que se pudiera tener acceso a cada espacio. Los colados se realizaron por la noche para que las plumas de bombeo y las revolvedoras no interfirieran con las grúas y el montaje.

El resultado final se alcanzó luego de 27 semanas trabajando en forma continua para edificar 18,149 m2 de construcción y 40,000 m2 de fachada en muros de carga y rigidez (véase figura 5).

En la planta baja se distribuyen las funciones relacionadas con el espacio expositivo. Ingresando al edificio se encuentra el vestíbulo de entrada, desde el cual se puede acceder tanto a las salas de exposición del museo y al auditorio como al segundo nivel. Allí se ubican las taquillas, el guardapaquetes, la tienda y un punto de información. También aquí se puede disfrutar de unos grandes bancos diseñados por el atelier japonés de Kazuko Fujie, que se desarrollaron en colaboración con artesanos textiles de Hueyapan, Puebla. Esta estancia se comunica con el vestíbulo de las exhibiciones, desde el cual se puede acceder a la exposición permanente y las exposiciones temporales (véase figura 6).

La muestra permanente abarca ocho salas expositivas, cada cual con una temática diferente, que permiten tener una amplia visión de las diversas facetas que abarcaba el Barroco, desde el arte, la arquitectura, el teatro, la música y la literatura hasta su influencia en la vida cotidiana. Estas ocho salas, más una terraza exterior desde donde se tienen hermosas vistas al lago y el parque, rodean un gran patio interior de 1,800 m² donde el visitante podrá descansar de la visita. Domina este espacio una gran fuente de agua cuyo motivo es el remolino. En el Barroco, el agua en movimiento es un tema recurrente; en el MIB es una metáfora que expresa el lugar de la génesis del museo.

La exhibición temporal se dispone en tres salas contiguas de 400 m² cada una, de manera que podrían fusionarse los espacios a conveniencia en una gran sala de 1,200 m² o en una pequeña  de  400  m²  y  una  mediana  de  800  m².  La  altura  libre  de  estas  salas  es de 6.50 metros.

En esta misma planta se ubica un auditorio con aforo de 312 personas, situado de modo que pueda usarse independientemente y en horarios diferentes a los del área expositiva para otros actos culturales.

En la planta alta se disponen las salas relacionadas con la investigación, educación y difusión del arte barroco. Aquí el visitante puede observar el proceso de restauración de las obras, consultar documentos originales en la biblioteca especializada o deleitarse de los sabores barrocos en el restaurante con una terraza que tiene vista al parque; en las salas del espacio educativo los niños pueden aprender sobre esta corriente artística jugando. También en esta planta se encuentra el Salón Internacional del Barroco, donde expertos internacionales en dicha época se reunirán en simposios; es un espacio que, dependiendo del tamaño y de la naturaleza de los encuentros, se puede utilizar en conjunto con el auditorio, situado justo debajo.

Para que las exposiciones que se gesten en este museo sean de carácter fresco e innovador, las oficinas del MIB se sitúan en un lugar privilegiado en la planta alta, con vista al parque, de manera que se pueda disfrutar la creatividad desde ese espacio de trabajo.

En el lado oriental del edificio se sitúan las áreas de servicios internos del museo. En la planta baja, la zona de carga y descarga, la bodega de tránsito y el cuarto de cuarentena; en la planta alta están la bodega de colecciones, el taller de restauración (véase figura 7), los talleres y la bodega de museografía. Estos dos niveles están comunicados mediante un montacargas de dimensiones 7 × 4 × 4 m de altura con capacidad de 6 toneladas.

Todas las salas que dispongan de acervos tendrán un estricto control climático independiente de las áreas públicas, tanto de temperatura como de humedad, para preservar las obras en condiciones óptimas.

Para el diseño del edificio se tuvieron como referencia los requerimientos especiales documentados en la norma internacional del Facility Report, de manera que se garantice la seguridad de las obras en préstamo de otras entidades o museos. Por otra parte, la voluntad del museo es buscar mostrar una época pasada de manera interactiva, virtual e innovadora gracias a las nuevas tecnologías.

 

Nota: Parte de esta información tiene como fuentes Toyo Ito & Associates y las empresas subcontratistas participantes Danstek, Ginsatec y Estel, entre otras.