Soluciones basadas en la naturaleza

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Los principales desafíos contemporáneos de gestión del agua pueden enfrentarse con enfoques basados en la naturaleza. Éstos pueden ser de utilidad aun cuando no exista un problema local crítico de agua, al ofrecer beneficios colaterales mejorados de la gestión de los recursos hídricos o simplemente como una opción estética, incluso cuando los aumentos en la productividad sean marginales. Se trata de trabajar con la naturaleza en vez de contra ella. Aquí se presenta una introducción a este amplio tema.

 

La gestión de los recursos hídricos requiere nuevas soluciones para contrarrestar los crecientes desafíos de la seguridad hídrica derivados del aumento de población y el cambio climático. La opción que aquí se expone, las soluciones basadas en la naturaleza (SBN), es una respuesta innovadora en el sentido de que los gobiernos y sociedades contemporáneos comienzan a adoptarlas en serio, aunque de hecho han existido durante miles de años y son esenciales para la consecución del objetivo 6 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU: garantizar la disponibilidad y gestión sostenible del agua y el saneamiento. Abarcan desde, por ejemplo, las estructuras de captación de agua en pequeña escala en Rajastán, India, que devolvieron agua a mil aldeas afectadas por la sequía, hasta el renacimiento de las prácticas tradicionales hima para la gestión de la tierra en la cuenca del río Zarqa, en Jordania, mediante las cuales el agua de manantial tiene mayor calidad al no sobreexplotarse el suelo.

 

Posibilidades y panorama

Las SBN utilizan o imitan los procesos naturales para contribuir a la gestión mejorada del agua. Una SBN puede incluir la conservación o rehabilitación de los ecosistemas naturales y la mejora o bien creación de procesos naturales en ecosistemas modificados o artificiales. Pueden aplicarse en microescala (por ejemplo, un inodoro seco) o macroescala (el paisaje; véase figura 1).

La atención a las SBN ha aumentado de manera significativa en los últimos años, lo que se evidencia con su incorporación a una amplia gama de progresos legislativos, incluyendo los relacionados con los recursos hídricos, la seguridad alimentaria y la agricultura, la biodiversidad, el medio ambiente, la reducción del riesgo de desastres, los asentamientos urbanos y el cambio climático.

Las SBN apoyan una economía circular, restauradora y regeneradora por diseño, y fomentan una mayor productividad de los recursos para reducir su desperdicio y evitar la contaminación, incluso a través de la reutilización y el reciclaje de éstos. También respaldan los conceptos de crecimiento verde o economía verde, que promueven el uso sostenible de los recursos naturales y el aprovechamiento de los procesos naturales para sustentar las economías. La aplicación de estas soluciones al ámbito del agua también genera beneficios colaterales de carácter social, económico y ambiental.

Una característica clave de las SBN es que tienden a ofrecer grupos de varios servicios ecosistémicos a la vez, aunque la actuación sólo tenga uno como objetivo. De ahí que suelan dar múltiples prestaciones y a menudo ayuden a afrontar asuntos de cantidad, calidad y riesgos relacionados con el agua de forma simultánea. Otra ventaja clave es la forma en que contribuyen a crear resiliencia sistémica generalizada.

Así, en los siguientes apartados se exponen los tres principales propósitos a los que pueden estar destinadas las SBN: para la gestión de la disponibilidad de agua, para la gestión de la calidad del agua, y para la gestión de riesgos relacionados con el agua, la variabilidad y el cambio.

 

Gestionar la disponibilidad de agua

La opción de construir embalses está cada vez más limitada por la sedimentación, la disminución de la escorrentía disponible, las preocupaciones y restricciones ambientales y el hecho de que en muchos países desarrollados ya están utilizados los emplazamientos más rentables y viables.

Las SBN abordan el suministro de agua principalmente mediante la gestión de las precipitaciones, la humedad y el almacenamiento, la infiltración y la transmisión del agua de modo que se lleven a cabo mejoras en la localización, temporización y cantidad de agua disponible para las necesidades humanas.

Puesto que la mayor parte de la población mundial vive en las ciudades, las SBN son sumamente importantes para abordar la disponibilidad del recurso. Las infraestructuras urbanas verdes, incluidos los edificios verdes, son un fenómeno emergente que está estableciendo nuevos puntos de referencia y estándares técnicos que pueden dar cabida a muchas SBN; también las empresas y la industria las están fomentando cada vez más para mejorar la seguridad del agua en sus operaciones, impulsadas por un argumento empresarial convincente.

 

Gestión de la calidad del agua

La protección de las fuentes hídricas reduce los costos de tratamiento del agua para los proveedores urbanos y contribuye a mejorar el acceso a ésta también en las comunidades rurales.

Si se manejan adecuadamente, los bosques, los humedales y las praderas, así como los suelos y cultivos, desempeñan un papel importante en la regulación de la calidad del agua, al reducir la carga de sedimentos, capturar y retener contaminantes y reciclar los nutrientes. En otras palabras, allí donde el agua está contaminada, tanto los ecosistemas construidos como los naturales pueden ayudar a mejorar su calidad.

La contaminación de fuentes no puntuales (difusa) provocada por la agricultura, especialmente los nutrientes, sigue siendo un problema crítico en todo el mundo, incluso en los países desarrollados. Es también uno de los que más se adaptan a las soluciones naturales, ya que mediante éstas se pueden rehabilitar los servicios del ecosistema que permiten la mejor composición de los suelos en materia de nutrientes, y por tanto disminuyen la demanda de fertilizantes y reducen la escorrentía o infiltración de nutrientes a las aguas subterráneas.

Además de muros verdes, jardines en azoteas y cuencas de infiltración o drenaje cubiertas de vegetación, también se utilizan los humedales en entornos urbanos para mitigar el impacto de la escorrentía de las aguas pluviales y las aguas residuales contaminadas. Naturales o construidos, los humedales contribuyen a la biodegradación o inmovilización de toda una gama de contaminantes emergentes, incluidos ciertos productos farmacéuticos, y a menudo funcionan mejor que las soluciones grises. Para ciertos productos químicos pueden ser la única solución.

Existen límites en la forma en que pueden funcionar las SBN para mejorar la calidad del agua. Las opciones que ofrecen para el tratamiento de las aguas residuales industriales dependen del tipo de contaminante y de la cantidad presente. Para muchos volúmenes puede seguir siendo necesario adoptar soluciones de infraestructura gris.

 

Gestionar riesgos

Los riesgos y desastres relacionados con el agua, como las inundaciones y sequías asociadas a una creciente variabilidad temporal de los recursos hídricos debido al cambio climático, provocan pérdidas humanas y económicas inmensas y cada vez mayores en todo el mundo. La degradación de los ecosistemas es la causa principal del aumento de los riesgos y fenómenos extremos relacionados con el agua.

La combinación de SBN para paliar la sequía es esencialmente la misma que para aumentar la disponibilidad de agua, y apunta a mejorar la capacidad de almacenar agua en los paisajes, incluyendo suelos y aguas subterráneas, con tal de amortiguar los periodos de extrema escasez. Este potencial está lejos de haber sido alcanzado.

Las SBN para la gestión de las inundaciones pueden incluir la retención del agua mediante la gestión de las infiltraciones, los flujos superficiales y por consiguiente la conectividad hidrológica entre los componentes del sistema y el transporte del agua a través de ellos, creando espacios para almacenar el agua mediante llanuras inundables, por ejemplo.

El concepto de “vivir con inundaciones”, que entre otros aspectos incluye toda una serie de enfoques estructurales y no estructurales que ayudan a estar preparados para una inundación, puede facilitar la aplicación de SBN apropiadas para reducir las pérdidas debidas a este problema, y –lo que es más importante– los riesgos de inundación.

Por otra parte, la combinación de SBN para paliar la sequía es esencialmente la misma que para aumentar la disponibilidad de agua, y apunta a mejorar la capacidad de almacenar agua en los paisajes, incluyendo suelos y aguas subterráneas, con tal de amortiguar los periodos de extrema escasez. Este potencial está lejos de haber sido alcanzado.

La planificación del almacenamiento en escala regional y de las cuencas fluviales debería tomar en consideración una cartera de opciones de almacenamiento superficiales y subterráneas (y sus combinaciones) para llegar a los mejores resultados ambientales y económicos frente a la creciente variabilidad de los recursos hídricos.

 

Desafíos y limitaciones

Los desafíos para alcanzar el pleno potencial de las SBN son algo genéricos en todos los sectores y en escala mundial, regional o local. Sigue existiendo una inercia histórica contra ellas debido al continuo y abrumador dominio de las soluciones de infraestructura gris, desde las políticas públicas hasta los códigos y normas de construcción. Este dominio también puede existir en la ingeniería civil, en los instrumentos económicos que se fundamentan en el mercado, la experiencia de los proveedores de servicios y, por consiguiente, en las mentes de los responsables de las políticas y el público en general. Estos y otros factores dan como resultado que las SBN se perciban colectivamente a veces como menos eficientes o más arriesgadas que los sistemas construidos (grises).

El tipo de soluciones que aquí se exponen requieren a menudo la cooperación entre múltiples instituciones y partes interesadas, algo que puede resultar difícil. Los acuerdos institucionales actuales no han evolucionado teniendo en cuenta la cooperación en esta materia.

Siguen existiendo mitos o incertidumbres acerca del funcionamiento de la infraestructura natural o verde y sobre lo que significan los servicios del ecosistema en términos prácticos. A veces tampoco está del todo claro qué es lo que constituye una SBN. Hay una falta de orientación técnica, herramientas y enfoques para determinar la combinación ideal de las opciones de SBN e infraestructura gris (véase figura 2).

Las funciones hidrológicas de ecosistemas naturales, como los humedales y las llanuras de inundación, se entienden mucho menos que las que proporcionan las infraestructuras grises. Por consiguiente, las SBN se dejan aun más de lado en la evaluación de políticas y en la planificación y gestión de los recursos naturales y el desarrollo. Esta situación se ve agravada en parte por una investigación y desarrollo insuficientes en SBN, y particularmente por la falta de evaluaciones imparciales y robustas de la experiencia actual en este tema, sobre todo en términos de su rendimiento hidrológico y análisis de costos y beneficios en comparación o en conjunto con soluciones grises.

Tienen que identificarse mejor los límites de lo que pueden lograr los ecosistemas. Por ejemplo, el concepto de “puntos de inflexión” –superados los cuales el cambio negativo de un ecosistema es irreversible– están bien teorizados pero raramente cuantificados. Por tanto, es necesario reconocer la capacidad de carga limitada de los ecosistemas y determinar los umbrales en que cualquier estrés adicional (por ejemplo, la añadidura de contaminantes y sustancias tóxicas) va a provocar un daño irreversible al ecosistema. En vista de la variación de los impactos de los ecosistemas en la hidrología (dependiendo del tipo o subtipo de ecosistema, de la ubicación y condición, del clima y la gestión), se aconseja evitar ideas generalizadas acerca de las SBN. Por ejemplo, los árboles pueden aumentar o disminuir la recarga de agua subterránea según su tipo, densidad, ubicación, tamaño y edad. Los sistemas naturales son dinámicos y sus papeles e impactos cambian con el tiempo.

Una afirmación a menudo exagerada sobre las SBN es que son “rentables”, cuando esto debería establecerse durante una evaluación que tuviera en cuenta los beneficios colaterales. Mientras que algunas de sus aplicaciones en pequeña escala pueden ser de bajo costo o incluso sin costo, algunas otras, en particular las de mayor escala, pueden precisar grandes inversiones. Los costos de rehabilitación de un ecosistema, por ejemplo, pueden variar mucho, desde unos pocos cientos hasta varios millones de dólares por hectárea. El conocimiento específico del sitio a la hora de desplegar las SBN sobre el terreno es esencial, pero a menudo inadecuado. Ahora que son objeto de mayor atención, quienes las practican tienen que aumentar sus conocimientos de ellas para respaldar la toma de decisiones y evitar exagerar los resultados obtenibles, con el fin de que no se desperdicie este nuevo ímpetu.

 

Resumen del documento “Informe mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos 2018: Soluciones basadas en la naturaleza para la gestión del agua”, de la UNESCO. Disponible en: http://www.unesco.org/new/es/natural-sciences/environment/water/wwap/wwdr/2018-nature-based-solutions/#c1654856